La novela acaba de recibir el Premio Altazor -entregado por sus pares- como la mejor obra en narrativa. Un reconocimiento más que merecido. Antes de partir a Nueva York, el autor de Sangre como la mía nos habló de esta última obra y de lo que significó su escritura, lamentando la “frivolidad” con la cual la han tratado los medios de comunicación masivos.


Es sólo para valientes guerreros. Rescatar libros desde oscuras bibliotecas familiares; sacudir el polvo del olvido; airear los libros y echarlos a volar. Eso es quebrarle la mano a las reglas establecidas, dar una vuelta de tuerca, tirar la primera piedra y emprender la REVOLUCIÓN. Con mayúsculas, sin gritos, sin violencia, sin un solo disparo. Pero con una consigna: COMPARTIR LA LECTURA. Atrévete... Si eres capaz.
El escritor cubano radicado en Chile está empeñado en derrotar las malas prácticas que impiden a niños y jóvenes acercarse a la lectura.