Todos tenemos la capacidad de pensar y podemos ejercitarla, más allá de las influencias y de las modas, dice la filósofa, pero la posibilidad de tener nuestra propia idea de las cosas conlleva trabajo y riesgos que muchas veces no queremos asumir. Cordua también se refirió a la injusticia, inequidad y crueldad de nuestro sistema productivo, y las pocas posibilidades que deja a los más agobiados para tener momentos de felicidad.


El exitoso dramaturgo es una ametralladora llena de ideas explosivas y fuera de lo común que -con su carga de mentiras y verdades, que es el esqueleto de su obra- tienen el poder de remecer hasta al más indolente.
